Conozca cuáles son las patologías frecuentes del codo

Atención integral y enfoque especializado en las patologías del codo para garantizar una rápida recuperación.

  • Epicondilitis o codo de tenista

    • Si bien es frecuente en tenistas, puede afectar a cualquier persona que efectúe actividades repetitivas que involucren el uso de su muñeca o mano (retorcer trapo de piso, cargar bolsas de supermercado, usar un destornillador, pasar largas horas frente a un teclado). Los pacientes suelen consultar por dolor en el área externa del codo que puede irradiarse al antebrazo y se hace más marcado con determinados esfuerzos (levantar una botella o saludar dando la mano)..Si experimentas estos síntomas es posible que estés enfrentando la epicondilitis.

    Ofrecemos un enfoque integral en el tratamiento de la epicondilitis o codo de tenista, personalizando cada plan de tratamiento según las necesidades de cada paciente.

    En primer lugar, se puede recomendar la utilización de férulas y un programa de ejercicios específicos de estiramiento y fortalecimiento para aliviar los síntomas y mejorar la función del codo.

    Además, el Dr. Sarmiento también ofrece opciones terapéuticas avanzadas, como la terapia de ondas de choque, que utiliza ondas acústicas para estimular la curación y reducir la inflamación en la zona afectada. Esta terapia no invasiva puede ser efectiva para aliviar el dolor y promover la recuperación.

    En algunos casos, se puede considerar la opción de infiltraciones con sustancias como el Plasma Rico en Plaquetas (PRP). Este tratamiento aprovecha las propiedades regenerativas de las plaquetas para estimular la curación y la regeneración de los tejidos dañados en el codo.

  • Fractura de Olécranon

    • El olécranon se encuentra en el extremo proximal del cúbito, a nivel de la punta del codo. En él se inserta el tríceps por lo que su fractura puede llevar a una impotencia para realizar extensión de codo contra resistencia. 

    En casos sin desplazamiento o pacientes con determinados requerimientos, se puede recomendar un período de inmovilización del codo utilizando una férula o un yeso durante aproximadamente 3-4 semanas. Después de este período, se inicia la rehabilitación guiada por kinesiología.

    Sin embargo, en los casos en los que la fractura presenta un desplazamiento significativo, puede ser necesario un enfoque quirúrgico. Durante la cirugía, se realiza una incisión en la región posterior del codo para acceder al hueso fracturado. Dependiendo de la naturaleza de la fractura, se pueden utilizar diferentes técnicas, como la fijación con clavos y suturas específicas o la colocación de una placa con tornillos. Estos dispositivos permiten mantener los fragmentos óseos en su lugar y promover la correcta cicatrización y recuperación del codo.

  • Fractura cúpula radial

    • La cúpula radial se encuentra en el extremo proximal del radio, a nivel del codo. Es la encargada de realizar el movimiento de pronosupinación, es decir, girar la muñeca con la palma hacia abajo o hacia arriba. Generalmente se produce por caídas y muchas veces pasan desapercibidas. El paciente puede experimentar dolor, limitación en el movimiento del codo y a veces bloqueo. 

    En algunos casos, las fracturas de la cúpula radial pueden ser tratadas mediante la inmovilización del codo con una férula o un yeso durante un período de tiempo determinado, seguido de un programa de rehabilitación para recuperar la movilidad y la fuerza. Sin embargo, en ciertos casos en los que la fractura es más compleja, con bloqueo o incongruencia a nivel articular, puede ser necesario realizar una intervención quirúrgica que implica realizar un abordaje en cara externa del codo para acceder al sitio de la fractura. Se utilizan técnicas precisas para realinear y estabilizar los fragmentos fracturados, con tornillos solos o placas con tornillos; y en determinadas fracturas conminutas o con muchos fragmentos es necesario la colocación de una prótesis de cúpula radial

    El objetivo de la cirugía es restaurar la anatomía del radio y promover una adecuada cicatrización ósea. Después de la cirugía, se iniciará un programa de rehabilitación personalizado para ayudar al paciente a recuperar la funcionalidad y la fuerza en el antebrazo.

  • Epitrocleitis o codo de golfista

    • Si presentas dolor en la parte interna del codo, generalmente debido a actividades que involucran movimientos repetitivos, como el levantamiento de pesas o deportes de grip, es posible que estés sufriendo de epitrocleitis.

    El tratamiento de la epitrocleitis puede incluir una combinación de terapias no invasivas para aliviar el dolor y promover la curación. Estas opciones pueden incluir:

    • Reposo y protección: Es importante evitar las actividades que agraven los síntomas y brindar descanso al codo afectado. El uso de un soporte o vendaje para el codo puede ayudar a proteger la zona y reducir la tensión en los tendones.
    • Terapia física: Los ejercicios de fortalecimiento y estiramiento específicos pueden ayudar a mejorar la flexibilidad y la fuerza de los músculos y tendones del antebrazo. 

    Medicamentos y terapias complementarias: En algunos casos, se pueden recomendar medicamentos antiinflamatorios no esteroides (AINE) o la aplicación de hielo en el área afectada para reducir la inflamación y aliviar el dolor. Además, terapias complementarias como la terapia de ondas de choque o la acupuntura pueden ser consideradas como opciones de tratamiento. La infiltración con plasma rico en plaquetas o cortico anestésica también en una opción en estos casos

  • Fractura de humero distal

    • Los pacientes con fractura de húmero distal se presentan por dolor intenso, deformidad, edema e impotencia para mover el codo.

    En algunos casos, si la fractura es estable y los fragmentos no están desplazados, se puede optar por inmovilizar el brazo afectado con una férula o un yeso durante un período de tiempo específico para permitir que los fragmentos se fusionen naturalmente. 

    Sin embargo, en fracturas desplazadas o inestables, se puede requerir una intervención quirúrgica denominada reducción abierta y fijación interna. Esta técnica implica realizar una incisión en la piel para acceder a los fragmentos óseos y utilizar implantes, como placas, clavos o tornillos, para estabilizar la fractura y facilitar la cicatrización adecuada.

  • Neurodoscitis o síndrome túnel cubital

    • Si experimentas adormecimiento, hormigueo en el meñique y mitad del dedo anular que empeora al flexionar el codo y, en casos avanzados, debilidad o torpeza en la mano, junto con dolor en la parte interna del codo, es posible que presentes una compresión del nervio cubital en el codo. No demores en consultarnos.

    En casos leves, se puede recomendar inicialmente modificar las actividades que pueden estar contribuyendo a la irritación del nervio y evitar movimientos repetitivos o posiciones que ejerzan presión sobre el codo, junto a un proceso de rehabilitación dirigido a desinflamar el nervio cubital

    En casos más severos o cuando no se logra el alivio deseado, puede ser necesario recurrir a la cirugía. La cirugía de liberación del túnel cubital implica la descompresión del nervio cubital al crear más espacio en el canal por donde pasa el nervio.